Tercer desahogo no ser quien debo ser.

Lunes antídoto contra la resaca, frío en la cara, calor en el pelo cobijado bajo la lana debida, camino tieso al sacrificio del que vivo. Me recibe el jefe, ufano: palabras de atención desconocida. Al fragor del santo de día entramos en calor, del frío indebido. Amigo en territorio enemigo, me siento. Pero laboro y cobro.
Porque el cisco que montamos para ganarnos algo de pan, los pobres y afortunados, ata las conciencias. Somos quien no somos cuando no estamos, laborando. Al menos servidor, que sirve para algo y para alguien. Porque se puede aborrecer el sistema y aborreciéndolo reafirmarlo, porque se puede no querer vivir en este mundo viviendo en él sin remedio, porque se puede tener nómina pagar impuestos y no votar, porque no se debe trabajar con el espíritu, virtud de la igualdad, a cuestas: hay que dejarse los principios en casa, este lunes frío de la primavera temprana. Y trabajar y ser “another brick in the wall”: quien no creíste llegar a ser. Y fuiste. Y soy.
¡Cambiaría tantas cosas de este mundo que no cambio, porque es imposible! Bendita palabra para cobijarse: imposible. Que no se me exija entonces más que a superlópez por más que mi niña me crea, ella sin dudas, superman. Y ella mi supergirl pero no lo sabe, ni conoce si quiera el mundo que permanentemente inventamos, inventan otros quise decir: porque sabrá de aquello que no cambio su padre y por qué preguntará por mí entonces; sometido al castigo fraternal del siglo XXI por el cual yo hombre vivo sin ella, como el poeta, sin vivir en mí.
¿Quién quiere así, trabajar un lunes?
3 comentarios
Selyna -
Abril. -
P.S. Gracias por tus bonitas palabras en mi blog (y eso que es lunes)
Ana -
Duras reflexiones...
Volveré para releer ... demasiado para un lunes jajajaja.